20090417

Silent Hill 3 Original Soundtrack by Akira Yamaoka

Hace rato que no hablaba de algún disco en especial, por supuesto, en lo referente al plano musical. Hay muchos álbumes por reseñar para bien o para mal (del mismo intérprete o grupo), pero, sinceramente me ha dado mucha flojera. Hoy solamente dedicaré unas cuantas líneas a un reencuentro del cuál tenía ganas de comentar. Me imagino que alguien ha jugado o visto, al menos en una ocasión, el juego de Silent Hill. Honestamente debo decir qué me declaro fan de este videojuego. 
Diversos factores son los que me han atraído por este gran representante del género "jugón" -tal y como dirían los españolitos- del Survival Horror. La ambientación, los personajes, la trama, la historia, los monstruos; todo eso hace una experiencia terrorífica y magistral en el plano técnico del videojuego como tal. Pero, como en toda buena obra visual y en este caso interactiva, la música es parte primordial de la misma y le da ese toque exacto y simbólico a través de cada personaje o momento.
Silent Hill ha tenido oficialmente seis diferentes sagas con sus respectivas extensiones o extras sólo para fanáticos. El punto es, en lo musical la obra que más sobresale es extraída de la tercera parte de la misma. Haciendo la comparación pertinente, la música aquí tiene toques más emblemáticos y va muy acorde a los tiempos y situaciones experimentadas, tanto por el personaje así cómo por el videojugador. No sólo se trata de ruidos o meras ambientaciones nada más porque sí, la situación es que cada una de las piezas está completamente armada y cumple esa doble función, que es ambientar y crear una melodía para escuchar de la manera más normal fuera del juego. Un ejemplo de esto es cuando suena la canción End of a small sanctuary justamente en el momento de soledad y melancolía con el personaje de Heather recorriendo el centro comercial en el atardecer rojizo infernal, próximo a transformarse en la oscuridad y maldad completa. La pieza es hermosa, y sí, es repetitiva pero está hecha para el oído de un escucha ávido de la música y hace que no sólo quiera oirla cada vez que se dedica a jugar, sino también de una manera extraoficial.
Otra joya que podemos encontrar se llama You're not here, la cuál es interpretada por Mary Elizabeth McGlynn. Partiendo desde el rock más básico, se encuentra lista para musicalizar el inicio del mismo juego, pero dándole cierto halo de oscuridad a la canción. Estos son dos ejemplos muy significativos del maestro Akira Yamaoka, del cuál debo confirmar que sin su asistencia Silent Hill no sería el videojuego que conocemos hoy en día. El se ha encargado de musicalizar todas las sagas, utilizando al trip hop como su base musical, combinándolas con diversos géneros y sobre todo sonidos generados por los involucrados en la historia de Silent Hill.
Entre otras canciones destacadas hay que darle mención a Float up from dream que da la entrada al menu del juego; Clockwork little happiness e Innocent moon que son los momentos del climax más aterrador en la transición del "mundo normal" -yo no lo llamaría así pero bueno- al llamado "mundo oxidado". Prayer es para los que han de gustar de oír voces cavernosas en la noche prefiriendo apagar el aparato donde se encuentren oyéndolo, taparse de pies a cabeza y no saber nada más de esa noche. Pero, también incluye piezas hermosas y tranquilas tal y como lo demuestra I want love. Básicamente es un ir y venir sin descanso, desde una tranquilidad inquietante hasta la acción de la monstruosidad más aberrante, en sincronía absoluta con el juego. 
Una obra muy bien trabajada y llevada a la perfección, y decir que la diferencia que existe entre los soundtracks de las demás sagas es que muchas veces sólo se pueden disfrutar jugando y no existe esa profundidad melódica que debería adquirir para escucharla como una obra musical. Tal vez por eso es que Silent Hill 3 como videojuego es mi favorito y que como dato curioso el juego en su primera edición incluye el soundtrack aparte.

20090409

Bellas de noche (Las ficheras)


Uno de los inicios más hermosos de una película mexicana. Con esta excepcional canción de la legendaria Sonora Santanera, da inicio una de las películas más emblemáticas del sexenio de López Portillo y le da la bienvenida a una nueva era del cine mexicano. Una etapa polémica y muy cuestionada por los más puristas adoradores de los levantamientos de ceja de Pedro Armendariz, los dramas tediosos de Dolores del Río o las ambientaciones demagógicas del "Indio" Fernández. He tirado demasiado rollo innecesario. Post #89, y disfruten del video y la canción.

20090405

Los estereotipos musicales de nuestro Méjico, Máxico, Musical (en versión alternativa)

Como me siento un poco mejor en mi estado de ánimo, el día de hoy voy a gastar la poca cuota de buen humor que me queda por este momento. Lo que a continuación voy a describir es solamente lo que he visto, no en el prejuicio del conocedor o no conocedor, sino en el prejuicio del que lo vio. A lo largo de varios viajes no he dejado de percibir la fabulosa diversidad en la escena musical a la cual se le ha denominado cómo alternativa, realizada en nuestra nación surrealista. Hay puntos muy repetitivos y que se han tratado sociológicamente hasta el cansancio como lo son aspectos socioeconómicos, aunque curiosamente parece que no interfirieran en algunos de los casos que mencionaré, pero que en otros es tan vital como el agua.
El primer caso será el de donde me encuentro residiendo en este momento, que es la montañosa ciudad de Monterrey y su área metropolitana. Lo primero que te encuentras es un estilo de música con géneros un tanto rudimentarios tales como el metal, ska, reggae, la música norteña y hasta el mariachi. Físicamente los músicos demuestran un aspecto muy distinto, encontrando así al clásico gordito abundancia regiomontano. Barbón, de lentes oscuros, alivianado y socialité. Todo esto se logra a raíz de las carnes asadas y las cervezas Carta Blanca de cada sábado con los amigos y musicalmente no son tan malos, ya que en muchas de las ocasiones logran combinar esos estilos con la música electrónica dando resultados que en muchas de las ocasiones sorprenden. Desafortunadamente a veces se pasan de rudimentarios o de puristas y terminan haciendo cosas nada impresionantes y que rayan en lo absurdo. Dentro de la misma zona norte del país encontramos la región de Tijuana, en el estado de Baja California Norte, donde la escena musical mantiene cierto misticismo debido a que la mayoría de la música que se produce es de índole electrónica o en su defecto instrumental con ambientaciones excepcionales. Sus representantes no son muy adeptos a tomarse fotos o presentar su imagen, todo nos lo demuestran con su música en los fabulosos raves (como extraño Tijuana nada más por eso). También nuestros vecinos de Saltillo nos demuestran que ellos están hechos para los guitarrazos bien distorsionados y los guturales a tope, con su música hardcore, electrocore, emocore o cualquiera de esas extensiones. Nos sorprenden con sus botas de gran suela y su ropa negra bien puesta (es lo divertido de la vida, saber que hay algún metalero al cual tirarle carrilla) no en el sentido de algo novedoso, sino de algo aberrante.
Pasando a la subsidiada región centro, o mejor dicho el D.F., hay una diversidad impresionante y una escena monstruosa tal y como lo es el reflejo de la Ciudad de México. Ahí se puede ver desde la diversidad o la visita y residencia permanente de los demás estados de la República mexicana, hasta la visita de representantes de la escena europea. Aquí la situación es la siguiente, normalmente lo que he alcanzado a divisar mucho es al clásico músico callejero-bluesero, hippioso y de baja estatura que aún quiere emular a las viejas glorias de la música urbana, tal y como lo son Rockdrigo (que ni era de ahí) y a Alex Lora. Es curioso ver esta situación y hasta se ve un poco retrógrada. Nuestros amigos capitalinos nos lo podrían describir mejor y no me dejarán mentir. Volviendo a la provincia, el siguiente rumbo es Guadalajara, donde sólo puedo constatar que encontramos al popero-electrónico-andrógino con tendencias homosexuales (escuchen, no soy homofóbico). Creo que es todo lo que puedo decir.
Por último mencionaré la parte sur donde el primer destino es Veracruz (OMFG), lo único que puedo decir de ésta región es que el estereotipo musical existente es el del clásico carita seudonorteamericanizado con influencias y tendencias de bandas como División Minúscula o Panda (ambas curiosamente de Monterrey). Lo único que consiguen es impresionar al público jarocho no hambriento de propuestas diferentes y que aún se conforma con su mundito hecho de centros comerciales y sus distracciones banalmente corrientes. En ésta situación es muy poco lo que pueda rescatar, tal vez Xalapa se salva un poco y hasta eso, es escaso ver alguna propuesta real, arriesgada o al menos diferente. En ese caso es más atractivo ver a los intérpretes o grupos musicales entrados en el género de las cumbias guapachosas que a estos arquetipos de Rogstars (y así lo escribo, porque ni el término les queda bien). Caso contrario es lo que sucede en Mérida, Yucatán, donde el jazz predomina y se combina con el contexto de lo hermoso de ésta ciudad que le da un toque de elegancia y sutileza sin tantas barreras estereotípicas y seudoideológicas, con un sentido de madurez inigualable y no abandonando, o peor aun, negando sus raíces. Lo mismo sucede en Chiapas, pero de manera mucho más radical hacia los sonidos y sobre todo las tradiciones de la región. Así es, aquí hay grupos musicales de etnias indígenas que levantan la mano para decir "nuestros beatles son mejor que sus rolling stones". Que no sólo sorprenden a audiencias europeas y norteamericanas, sino también y de manera increíble a una audiencia también mexicana, aunque muy poca, pero que les aplaude y les reconoce su superioridad y creatividad musical. Que nos demuestran desde la vestimenta, el dialecto y el color de su piel, cero negación de sus raíces étnicas. Desde familias o conjuntos de jóvenes, logrando ser fuente de inspiración para muchos. Después de esto aclaro que no soy indigenista, zapatista, tampoco neozapatista o peor aún, emozapatista (LOLZ).
Solamente quedan los demás estados, de los cuales puedo decir que muchos tratan de emular sobre todo a los patrones norteamericanos de la música comercial o que en estos días se le conoce como indie. Tal es el caso del anteriormente mencionado y ejemplificado Veracruz, sucediendo lo mismo con Ciudad Victoria o también Torreón. Eso no quiere decir que en las regiones anteriormente mencionadas (o mejor dicho, de las que no hablé tan mal) no los haya, al contrario, los hay, y en demasía, pero la diferencia es que se ven opacados de cierta manera por propuestas diferentes, o sea qué, existe una especie de equilibrio. Como uno no puede estar en todos lados, hay ciudades en las que no he indagado un poco más a profundidad o a las cuales realmente no he tenido la oportunidad de ir, pero que haré la observación cuando tenga la oportunidad de visitar al menos sus respectivas capitales.

20090401

Estoy deprimido, estoy enojado, estoy aburrido

Para rematar mi estado depresivo -seguramente lo primero que dirán muchos es que soy emo, jodanse, y jodanse realmente- me enteré de que el idiota que tenía mi pedalera le fue robada, y que como persona responsable dijo que ahora me la íba a pagar. Nada más eso me faltaba. Según yo, ya me hacía volviendo a idear cuanta estupidez se me ocurriera con la guitarra, porque no me agrada mucho la idea de solamente tocar con el ampli y ya, o conectar la guitarra a la computadora. Pero no, como siempre me ha de suceder a mi, lo que siempre quiero se me niega. Por lo pronto veré como resolver esta paradoja de mi vida musical o al menos intentar suplantarla con una solución rápida con la que no quedaré conforme.
Sinceramente estoy muy aburrido, quiero ya salir de vacaciones, quedarme en mi casa, no saber nada del mundo. Quiero pensar, autoanalizarme, en qué estoy bien o en qué estoy mal -es la mayoría de las cosas que voy a encontrar-. Contemplar mi pasado, mi presente y mi futuro -que cada día lo veo peor-. Mi voluntad ha sido desgarrada hasta el último trozo, si la música me mueve es sólo porque ha sido ese deseo subconsciente de hace muchos años, cuando empecé a tener uso de razón. Ni siquiera el ir a algún lugar paradisiaco (hermoso en todos los sentidos) me provocó tener algo de optimismo. En cierta medida parezco alguien que busca la solución en vez de aceptar la fatalidad de las cosas, que todo tiene que suceder así, pero no lo puedo aceptar, cuesta demasiado y es imposible -al menos en mi mundo aclaro-, no es algo lógico para nada. Lo peor de todo es que estoy volviendo a escuchar a My Bloody Valentine, como me gusta hacerme sufrir a mi mismo. En fin, me estoy quejando demasiado, espero que no me vuelvan a decir Malcolm por andarme quejando, adiós. Post #87.